El pasado fin de semana, el Valle de Codpa volvió a transformarse en uno de los grandes puntos de encuentro cultural de la Región de Arica y Parinacota con una nueva edición de la Vendimia de Codpa 2026, celebración que este año se desarrolló entre el 22 y el 24 de mayo bajo el sello “Cosecha de Tradiciones”. La festividad, de acceso liberado, tuvo como gran protagonista al vino Pintatani, símbolo identitario del valle y expresión viva de una tradición agrícola, familiar y comunitaria que forma parte de la memoria profunda de la comuna de Camarones.
Nuestro recorrido comenzó cerca del mediodía, cuando el pueblo ya recibía a visitantes, familias y turistas que llegaban desde distintos puntos de la región para reencontrarse con una fiesta que no solo convoca por su cartel musical, sino también por la posibilidad de vivir Codpa desde sus sabores, su paisaje y su historia. En la zona de feria se instalaron diversos expositores con productos típicos, artesanías, preparaciones locales, productos agrícolas, gastronomía andina y propuestas vinculadas al patrimonio rural del valle. Entre los platos más buscados estuvo la clásica kalapurka, además de otras preparaciones tradicionales como el chanchito a la codpeña, destacado también dentro de la oferta gastronómica de esta festividad.
Durante la tarde, la actividad comenzó a tomar fuerza con la ceremonia de inauguración, realizada aproximadamente a eso de las 15:00 horas. En ese contexto también fueron presentadas las candidatas a reina de la Vendimia, una tradición que, más allá del componente ceremonial, mantiene un fuerte sentido comunitario: representa la continuidad de memorias familiares, la participación de las mujeres del valle y el vínculo afectivo de las nuevas generaciones con la identidad codpeña. En este tipo de celebraciones rurales, la figura de la reina no se limita a un acto simbólico, sino que opera como una representación pública del arraigo, la pertenencia y el orgullo territorial.


Para quienes nunca han asistido a la Vendimia de Codpa, uno de los elementos característicos de la fiesta es su organización en dos espacios escénicos. El escenario principal se ubica en el sector de la plaza del pueblo, donde se desarrollan las presentaciones centrales durante la noche. Paralelamente, existe un escenario más pequeño instalado en el sector de la feria, donde durante el día se presentan artistas locales que acompañan el tránsito de las personas, el almuerzo familiar, el descanso bajo la sombra y el paseo entre los puestos. Ese segundo escenario cumple un rol fundamental: mantiene viva la atmósfera festiva durante la jornada y permite que la música local sea parte cotidiana de la experiencia.
La primera noche estelar comenzó cerca de las 22:30 horas en el escenario principal con la presentación de Los Halcones, destacada y longeva agrupación regional liderada por el actual alcalde de Arica, Orlando Vargas. Durante casi una hora, la banda abrió la jornada nocturna con un repertorio que conectó con el público asistente y marcó el inicio de una noche extensa, atravesada por la música tropical, la cumbia y el baile popular.
Pasada la medianoche fue el turno de la agrupación boliviana Tupay, cuya participación estuvo rodeada de incertidumbre debido al complejo contexto social que atraviesa Bolivia, marcado durante mayo por protestas, bloqueos de carreteras y dificultades de desplazamiento en distintas zonas del país. La situación fue ampliamente reportada por medios internacionales, que informaron sobre bloqueos, movilizaciones y medidas gubernamentales para habilitar corredores humanitarios en medio de la crisis.
Aun así, Tupay logró llegar a Codpa y presentarse ante un público que esperaba con entusiasmo su actuación. Sin embargo, no todos los artistas bolivianos programados pudieron cruzar hacia Chile, lo que obligó a realizar ajustes en la parrilla musical. En ese contexto se sumaron al espectáculo las agrupaciones peruanas Agua Bella y Los Maravillosos, que terminaron siendo parte importante del desarrollo de la noche.
Agua Bella subió al escenario aproximadamente a la 01:25 de la madrugada, desplegando una presentación extensa que se prolongó hasta cerca de las 03:00 horas. Las limeñas encendieron la fiesta con su repertorio tropical, conectando rápidamente con un público que a esa hora seguía bailando y ocupando masivamente el espacio central del pueblo. Luego fue el turno de Los Maravillosos, quienes tuvieron la misión de cerrar la noche con sus canciones clásicas, manteniendo el espíritu festivo hasta altas horas de la madrugada.
El sábado, Codpa amaneció con mayor movimiento. Desde la mañana se observó un aumento considerable de visitantes recorriendo las calles, comprando en la feria, conociendo los puestos de comida y participando de las actividades propias de la vendimia. Entre los hitos tradicionales de este tipo de celebración destacan el pisado de uva a la usanza antigua, las catas guiadas de vinos locales, las muestras gastronómicas, los bailes tradicionales, la feria de artesanía y los espacios de música folclórica, todos elementos que permiten comprender la fiesta no solo como un evento artístico, sino como una puesta en valor del patrimonio vivo del valle.
Durante la segunda noche, el espectáculo principal tuvo como grandes protagonistas a María José Quintanilla, Santaferia y Villa Orquesta. La jornada comenzó cerca de las 22:00 horas con una banda de bronce, aportando ese sonido popular y nortino que prepara el ambiente para las grandes celebraciones comunitarias. Luego, alrededor de las 22:45 horas, María José Quintanilla subió al escenario frente a un pueblo prácticamente lleno.
La artista nacional ofreció una presentación cercana, sólida y profundamente conectada con el público. Su repertorio fue coreado y bailado por los asistentes, confirmando el cariño transversal que genera su figura en distintos públicos. Durante la jornada, María José Quintanilla fue reconocida como la primera Embajadora Cultural de la Vendimia del Valle de Codpa, distinción entregada en reconocimiento a su aporte a la música popular chilena y a su cercanía con las tradiciones.
Uno de los momentos más significativos de la noche fue la coronación de la nueva reina de la Vendimia 2026. La reina saliente, Rayén García, entregó la corona a Macarena Díaz García, representante de Codpa, quien asumió este rol con emoción y sentido de pertenencia. Según lo informado, Macarena destacó que esta coronación era un sueño familiar y personal, recordando que su madre, su tía y su abuela también fueron reinas, lo que convierte su nombramiento en parte de una continuidad generacional ligada a la historia del valle.
Cerca de la 01:00 de la madrugada, Santaferia tomó el escenario principal y convirtió la plaza en una verdadera pista de baile. La agrupación, referente de la denominada “cumbia casera”, repasó parte de su amplio repertorio y logró una conexión inmediata con el público, que cantó, saltó y bailó durante toda su presentación. La energía de Santaferia reafirmó el carácter popular de la Vendimia: una fiesta donde conviven tradición rural, música masiva, memoria local y encuentro intergeneracional.

Finalmente, alrededor de las 03:22 horas, Villa Orquesta fue la encargada de continuar el cierre musical de la jornada. La agrupación local aportó el broche regional a una noche extensa, reforzando la importancia de que los escenarios de gran convocatoria también den espacio a los músicos del territorio. En fiestas como la Vendimia, la presencia de artistas locales no es un complemento menor: es una forma de reconocer que la cultura regional se construye tanto desde las grandes figuras nacionales como desde las bandas que sostienen la escena durante todo el año.
La Vendimia de Codpa 2026 volvió a demostrar que las fiestas territoriales son mucho más que espectáculos masivos. Son instancias donde la comunidad se reconoce a sí misma, donde el turismo se vincula con la economía local y donde las tradiciones agrícolas dialogan con la música popular contemporánea. En el corazón de la precordillera, Codpa reafirmó su lugar como un territorio de memoria, sabor, canto y celebración colectiva.
Más allá de los horarios, los artistas y la alta convocatoria, lo que queda de esta nueva edición es la imagen de un pueblo vivo: familias caminando por la feria, visitantes probando preparaciones tradicionales, adultos mayores recordando antiguas vendimias, jóvenes bailando frente al escenario y una comunidad que, año tras año, sigue defendiendo su historia a través de una celebración que pertenece profundamente al valle.




















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