Durante estos días, Arica volvió a convertirse en un espacio de encuentro para la memoria viva del territorio con la realización del Encuentro Kamaqkuna 2024, una instancia que reunió a comunidades, cultores y participantes en torno a los saberes ancestrales, la espiritualidad y las prácticas culturales de los pueblos originarios del norte andino. Más que un evento, Kamaqkuna se vivió como un espacio de aprendizaje colectivo, diálogo intercultural y reencuentro con formas de conocimiento profundamente ligadas a la tierra.
El encuentro propuso un cruce entre ritualidad, reflexión, oficios y expresiones culturales, poniendo en valor prácticas que históricamente han sido transmitidas de manera oral y comunitaria. En este contexto, el territorio no es solo un lugar físico, sino un espacio vivo donde se articulan memoria, espiritualidad y formas propias de entender el mundo. Kamaqkuna invita a detener el ritmo cotidiano para escuchar, observar y participar desde el respeto y la reciprocidad.
Desde una mirada antropológica, este tipo de encuentros cumplen un rol fundamental en la revitalización cultural y en la reafirmación identitaria de la región de Arica y Parinacota. Permiten visibilizar saberes que han resistido procesos de invisibilización, generando espacios donde las comunidades no solo muestran su cultura, sino que la ejercen y la actualizan en diálogo con el presente. Kamaqkuna se posiciona así como un acto de continuidad cultural y de proyección hacia las nuevas generaciones.
La participación activa de la comunidad demuestra la necesidad de seguir generando instancias que reconozcan la diversidad cultural del territorio y promuevan el respeto por los conocimientos ancestrales. En un contexto regional marcado por la convivencia de múltiples herencias culturales, encuentros como este fortalecen el tejido social y aportan a una comprensión más amplia y profunda de lo que significa habitar Arica.















Deja una respuesta