La Escuela Aymara-Chuyma se presenta como un espacio pionero a nivel nacional orientado a fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lengua y cultura aymara mediante metodologías lúdicas, participativas y culturalmente situadas. La jornada se realizará el 12 de enero de 2026, entre las 8:30 y las 14:00 horas, en la Escuela Rómulo Peña, con entrada liberada, abriendo un espacio seguro para la revitalización lingüística y cultural indígena en la ciudad.
En Arica y Parinacota, la lengua aymara forma parte del sustrato histórico del territorio, incluso en contextos urbanos donde su uso cotidiano ha sido tensionado por procesos de escolarización, migración y castellanización. Iniciativas como la Escuela Aymara-Chuyma responden a este escenario, proponiendo aprender desde el juego, el afecto y la experiencia, reconociendo que la lengua no es solo un sistema de palabras, sino una forma de comprender el mundo, el tiempo y la comunidad.
Desde una mirada antropológica, la revitalización lingüística es también un proceso de sanación cultural y fortalecimiento identitario. Enseñar aymara desde metodologías lúdicas permite que niñas, niños y jóvenes se acerquen a la lengua sin miedo ni imposición, generando vínculos positivos con su herencia cultural. El concepto chuyma —corazón, centro, sentir— expresa justamente esta dimensión afectiva del aprendizaje, donde el conocimiento se transmite desde el vínculo y el cuidado.
La realización de esta escuela en un establecimiento educativo refuerza la importancia de integrar los saberes indígenas en los espacios formales de aprendizaje, avanzando hacia una educación más intercultural y respetuosa de la diversidad cultural del territorio. Al mismo tiempo, el carácter abierto de la iniciativa invita a la comunidad a reconocer el valor del aymara como lengua viva, presente y necesaria en la construcción del futuro regional.
La Escuela Aymara-Chuyma se instala así como una experiencia significativa para Arica, donde la educación, la cultura y la identidad dialogan desde el respeto y la participación. Un espacio para aprender jugando, hablar desde el corazón y fortalecer la memoria viva del pueblo aymara en la ciudad.



















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