La Pascua de Negros se consolida en Arica como una de las expresiones culturales más significativas del pueblo tribal afrodescendiente chileno, articulando memoria histórica, gastronomía ancestral y reivindicación identitaria en el espacio público. Con raíces en el período colonial, esta celebración se vincula a las conmemoraciones del Día de los Santos Reyes, resignificadas por comunidades afrodescendientes en América como espacios propios de encuentro, goce y resistencia cultural.
En Arica, la Pascua de Negros ha sido revitalizada como una práctica cultural viva que va más allá de la festividad. Se trata de un acto de memoria y afirmación identitaria, donde la comunidad afroariqueña vuelve a ocupar el territorio urbano para narrar su historia desde la celebración, la cocina y la música. En una región donde la presencia afrodescendiente fue largamente invisibilizada, esta instancia se transforma en un gesto político-cultural que reivindica existencia, continuidad y derecho a la memoria.
Desde una mirada antropológica, la Pascua de Negros puede entenderse como un ritual comunitario contemporáneo, donde el alimento cumple un rol central. La preparación y degustación de dulces tradicionales —como los elaborados con miel de caña, alfajores afro y pan de pascua— no es solo un acto culinario, sino una forma de transmisión de saberes ancestrales, sostenidos principalmente por mujeres afrodescendientes. La cocina aparece aquí como archivo vivo de la historia afro, donde cada receta porta memoria, territorio y experiencia colectiva.
La celebración incorpora además una dimensión educativa y reflexiva. A través de exposiciones fotográficas sobre la historia afro en Arica y material informativo sobre el aporte del pueblo tribal afrodescendiente a la región, la Pascua de Negros se proyecta como un espacio pedagógico intercultural, abierto a la comunidad en su conjunto. Este cruce entre fiesta y reflexión permite que el público no solo participe, sino que comprenda el profundo arraigo histórico de la cultura afroariqueña.
La música cumple un rol articulador en esta experiencia. Ritmos como el tumbe carnavalero y el landó activan el cuerpo y la memoria, conectando a Arica con una historia afroandina y afrotransnacional más amplia. El sonido transforma el parque en un territorio ritual, donde el baile, la percusión y el encuentro corporal refuerzan la dimensión comunitaria de la celebración.
La Pascua de Negros se realizará el lunes 6 de enero, a las 18:30 horas, en el Parque Vicuña Mackenna, específicamente en el sector del anfiteatro. La actividad es de entrada liberada, con aportes voluntarios destinados a talleres culturales, reforzando su carácter comunitario y solidario. La organización está a cargo del Pueblo Tribal Afrochileno, junto a la Oficina de Desarrollo Afrodescendiente.
Participar de la Pascua de Negros implica ser parte de una celebración única en Chile, que fusiona tradición afrodescendiente y festividades de enero desde una perspectiva local y territorial. También significa apoyar a emprendedoras afroariqueñas que rescatan la gastronomía ancestral y contribuir a la visibilización de una historia que forma parte constitutiva de la identidad regional.
En un contexto donde la cultura afrodescendiente continúa luchando por reconocimiento y derechos, la Pascua de Negros se afirma como un dulce cierre del ciclo festivo, pero también como una potente declaración colectiva: la herencia afro en Arica está viva, se celebra en comunidad y sigue construyendo territorio desde la memoria, el sabor y la música.















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