Tinkucuna se presenta como un encuentro profundo con la tierra, la memoria y la resistencia, proponiendo una experiencia escénica que dialoga con un territorio herido y con las marcas que persisten en los cuerpos. Más que una obra, la creación invita a reflexionar sobre la contaminación, el cuidado y la relación ética con el entorno, situando estas preguntas en un lenguaje corporal sensible y contemporáneo. La función se realizará los días 22 y 23 de enero, a las 19:00 horas, en el Teatro Municipal de Arica.
La obra nace desde la memoria indígena y la vivencia personal de su creadora, coreógrafa de la Compañía Jallalla, junto a bailarines profesionales ariqueños que dan vida a una puesta en escena cargada de simbolismo. Como antesala del carnaval, Tinkucuna honra la historia y la fuerza del pueblo aymara, integrando gestos, desplazamientos y silencios que conectan el cuerpo con la tierra y el paisaje cultural del altiplano.
La danza funciona aquí como archivo vivo. El movimiento recoge memorias colectivas, experiencias de resistencia y formas de relación con el territorio que no siempre encuentran lugar en el discurso verbal. En Tinkucuna, el cuerpo se convierte en espacio de denuncia y cuidado, donde lo personal y lo comunitario se entrelazan para activar una memoria que sigue en movimiento.
La obra propone así una experiencia que interpela al público desde la emoción y la reflexión, invitando a reconocer las huellas del daño ambiental y, al mismo tiempo, la potencia de las culturas que resisten y cuidan. Tinkucuna se instala como un gesto artístico que dialoga con el presente, sin perder su raíz ancestral, y que encuentra en el escenario un espacio para sanar, recordar y proyectar.
Las entradas tienen un valor de $5.000 y se encuentran disponibles a través de PortalDisc. Una invitación a encontrarse con la danza como lenguaje de memoria, resistencia y vínculo con la tierra.

















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