La convocatoria al taller de fotobordado “Hilos sobre rieles”, realizada en la Casa Cultural Yanulaque, se presenta como una instancia formativa y creativa que invita a mirar la memoria desde el gesto manual y la imagen intervenida. A través del cruce entre fotografía y bordado, el taller propone una experiencia artística íntima y colectiva, donde cada puntada se convierte en una forma de narrar historias personales y territoriales.
El fotobordado, como práctica artística contemporánea, permite reactivar la memoria desde lo sensible. Bordar sobre una fotografía implica detenerse, observar y volver a tocar la imagen, transformándola en un soporte vivo de recuerdos, afectos y reflexiones. En el contexto de Arica, esta técnica adquiere un sentido especial, ya que dialoga con historias locales marcadas por el movimiento, la frontera y los trayectos cotidianos, evocando los “rieles” como símbolo de tránsito, conexión y pasado compartido.
Desde una mirada antropológica, el bordado ha sido históricamente una práctica de transmisión de saberes y relatos, especialmente vinculada a lo doméstico y comunitario. Al integrarse con la fotografía, el taller resignifica esta tradición, trasladándola al ámbito del arte contemporáneo sin perder su dimensión afectiva. El acto de bordar en comunidad se transforma así en un espacio de conversación, escucha y reconocimiento mutuo, donde las experiencias individuales se entrelazan en una memoria colectiva.
La realización de este taller en la Casa Cultural Yanulaque refuerza el rol de estos espacios como territorios de creación y mediación cultural, donde el arte no se concibe solo como resultado final, sino como proceso compartido. Abrir una convocatoria a la comunidad permite democratizar el acceso a prácticas artísticas y fortalecer vínculos entre personas interesadas en explorar nuevas formas de expresión.
“Hilos sobre rieles” no es solo un taller técnico, sino una invitación a habitar la memoria desde el hacer, reconociendo que las historias del territorio también se construyen con las manos, el tiempo y el cuidado. En cada imagen bordada, la comunidad vuelve a tejer su relación con el pasado, el presente y el espacio que habita.















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