La sonoridad del altiplano vuelve a tomar protagonismo en el extremo norte con la realización de Conciertos Andinos Arica 2026, una instancia que reunirá a agrupaciones musicales y comunidades en torno a una de las expresiones más profundas de la identidad cultural del territorio. El evento se desarrollará en dos jornadas abiertas a la comunidad, consolidándose como un espacio de encuentro donde la música no solo se interpreta, sino que se vive como práctica colectiva, memoria ancestral y continuidad cultural en Arica.
La programación contempla el viernes 13 de marzo a las 20:00 horas en la Plaza de la Juventud, con la participación de Peregrinos del Norte, Los Cantores e Inti Taqui. La segunda jornada se realizará el sábado 14 de marzo, también a las 20:00 horas, en el histórico espacio de la Ex Aduana, donde se presentarán las agrupaciones Llarani, Chasquillacta y Markamaru. Ambas fechas serán con entrada liberada, reforzando el carácter comunitario y accesible del evento.
Más allá de un espectáculo, Conciertos Andinos se configura como una plataforma de visibilización de las tradiciones musicales del mundo andino, donde instrumentos como quenas, zampoñas y charangos dialogan con ritmos que han atravesado generaciones. En este contexto, la música se posiciona como un lenguaje colectivo que articula identidad, territorio y cosmovisión, conectando a las comunidades con sus raíces y fortaleciendo el sentido de pertenencia.
Este tipo de encuentros permite comprender la música andina como una práctica social situada, profundamente vinculada a ciclos festivos, rituales y formas de organización comunitaria. En una región como Arica y Parinacota, donde convergen culturas aymaras, afrodescendientes y mestizas, estas expresiones no solo representan herencias del pasado, sino también formas contemporáneas de resistencia cultural y proyección identitaria.
Conciertos Andinos 2026 invita a la comunidad a reencontrarse con los sonidos del altiplano en espacios públicos emblemáticos, reafirmando que la cultura viva se construye desde el encuentro, la escucha y la participación colectiva. En Arica, la música del norte no solo se escucha: se comparte, se hereda y se mantiene en movimiento.
















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