Durante el fin de semana, Arica volvió a encontrarse con su memoria colectiva a través del Festival Víctor Jara “El derecho a vivir en paz”, una jornada donde la música, la danza y la palabra se transformaron en un acto vivo de identidad y resistencia cultural. Familias, vecinas y vecinos se congregaron para disfrutar de un encuentro que fue mucho más que un espectáculo: fue un espacio de reunión comunitaria en torno a valores arraigados en la historia social y cultural del territorio.
El escenario reunió a artistas locales que representan distintas generaciones y expresiones del quehacer cultural ariqueño, entre ellos Los Cantores de Arica, Gabrielita, Hermanos Vicente, el Colectivo de Danza Marcela Ramos, Carlos Aníbal y Los Morocos, culminando con un emotivo y potente cierre a cargo de Juanito Ayala, cuya presencia conectó la música popular con la memoria histórica que inspira el nombre del festival. Cada presentación dialogó con el público desde lo sensible, recordando que el arte también es una forma de narrar quiénes somos y de dónde venimos.
Este festival se inscribe como una práctica cultural significativa: no solo convoca expresiones artísticas, sino que reactiva memorias compartidas, relatos de lucha y experiencias colectivas que siguen teniendo vigencia en la vida cotidiana de la región. Nombrar a Víctor Jara en Arica no es un gesto simbólico vacío, sino una manera de reafirmar la cultura como derecho, como espacio de encuentro y como herramienta para construir comunidad.
La actividad fue organizada por la Agrupación Trabajadores por la Cultura y el Arte Arica junto a la Organización Mujeres, Memoria y Derechos Humanos, dos colectivos que desde el trabajo territorial han sostenido la importancia de generar espacios culturales con sentido social. Iniciativas como esta refuerzan el rol de la cultura en la región de Arica y Parinacota, demostrando que el arte local sigue siendo un puente entre pasado y presente, y una forma concreta de mantener viva la identidad del territorio.
















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